Durante mucho tiempo, la información sobre el desempeño ambiental y social de una empresa se publicó como un anexo voluntario, separado de los estados financieros y sin un estándar común de medición. Ese escenario está cambiando de forma acelerada, y los departamentos contables se encuentran cada vez más involucrados en la elaboración de estos reportes.
Qué significa ESG en términos contables
La sigla ESG hace referencia a criterios Ambientales (Environmental), Sociales (Social) y de Gobernanza (Governance). Cuando hablamos de reporte ESG desde una perspectiva contable, nos referimos al proceso de medir, registrar y comunicar de forma sistemática indicadores como las emisiones de gases de efecto invernadero, las condiciones laborales en la cadena de valor o la composición y funcionamiento de los órganos de gobierno corporativo.
La diferencia con los reportes de sostenibilidad tradicionales, más orientados a la comunicación institucional, es que el enfoque contable exige trazabilidad de datos, metodologías de cálculo verificables y, en muchos casos, algún nivel de aseguramiento por parte de un auditor externo.
Por qué dejó de ser opcional
Tres factores explican este cambio de estatus. Primero, la presión de inversores institucionales que incorporan criterios de sostenibilidad en sus decisiones de asignación de capital. Segundo, la existencia de cadenas de proveedores globales donde empresas más grandes exigen información ESG a sus proveedores locales, incluyendo pymes argentinas que exportan o forman parte de cadenas internacionales. Tercero, el desarrollo de estándares internacionales de reporte de sostenibilidad que buscan un nivel de comparabilidad similar al que ya existe para la información financiera tradicional.
El rol del profesional contable
A diferencia de lo que ocurría hace algunos años, cuando estos reportes eran elaborados principalmente por áreas de comunicación o de responsabilidad social empresaria, hoy es habitual que los departamentos contables participen directamente en la recopilación y verificación de los datos, dado que muchos indicadores —como el consumo energético asociado a la facturación o los costos ambientales— requieren cruzar información contable con datos operativos.
La convergencia entre información financiera e información de sostenibilidad implica que los profesionales contables necesiten actualizar sus competencias en la medición de indicadores no estrictamente monetarios.
Desafíos para pymes argentinas
Para las empresas de menor tamaño, el principal desafío no es conceptual sino operativo: muchas no cuentan con sistemas que permitan recolectar de forma sistemática los datos necesarios, como el consumo de agua, energía o la composición de su plantilla laboral desagregada por criterios relevantes. Avanzar en este sentido suele requerir una inversión inicial en sistemas de gestión y capacitación del personal contable y administrativo.
Qué observar en los próximos años
Es previsible que la exigencia de reporte ESG continúe extendiéndose desde las grandes empresas cotizantes hacia proveedores de menor tamaño, impulsada por requerimientos contractuales antes que por obligaciones normativas directas. Los estudios contables que incorporen capacidades de asesoramiento en este terreno probablemente encuentren una demanda creciente de parte de sus clientes pyme en los próximos años.